¿Por qué decirle sí a los detergentes ecológicos?




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La ecología es la ciencia que estudia las relaciones existentes entre los organismos y el medio ambiente en el que estos habitan, aunque la definición puede variar de acuerdo al autor. Actualmente, el estudio y conocimiento de esta ciencia es de vital importancia ya que estamos destruyendo o deteriorando a pasos agigantados el medio ambiente.


Si bien los contaminantes más significativos provienen de grandes fábricas y empresas, desde nuestros hogares podemos colaborar haciendo parte de nuestra vida diaria pequeñas acciones que hacen la diferencia. Por ejemplo, los detergentes son muy útiles para desengrasar utensilios, limpiar muebles y blanquear la ropa, pero debido a que forman grandes cantidades de espuma que se va por el desagüe, llega a ríos y mares quedando en la superficie de las aguas, se impide el paso de la luz solar y, por lo tanto, procesos importantes como la fotosíntesis. Sin fotosíntesis, la obtención de oxígeno es limitada, por lo que la vida de las especies acuáticas se ve sumamente afectada.


Para contrarrestar estos terribles efectos, podemos tomar acción y comenzar a usar detergentes ecológicos. Estos tienen la ventaja de contener surfactantes que se descomponen o se degradan en cortos periodos de tiempo de manera natural al ser consumidos por la propia naturaleza y los microorganismos que se encuentran en ella sin disminuir su efectividad limpiadora. De esta forma, se puede evitar la contaminación del agua y la acumulación de productos químicos en ríos y vertederos, respeta a los demás ecosistemas y no afecta la biodiversidad. Además, su uso conlleva menos riesgos ya que usualmente los ingredientes que los componen no causan irritaciones en la piel y, al estar exento de productos químicos, la probabilidad de causar quemaduras en los ojos y manos es mínima.


Por eso, la próxima vez que vayas a comprar un detergente busca en su etiqueta leyendas que te indiquen que estás adquiriendo un producto ecológico o busca en su etiqueta ingredientes naturales como ácido cítrico, alcohol etílico, ácido acético, carbonatos, glicerina, aceites esenciales, tensoactivos derivados del aceite de coco, saponaria, etc. y evita aquellos que contengan ingredientes como sulfonatos y fosfatos (causan eutrofización lo que provoca el crecimiento excesivo de las algas), policarboxilatos (no se degradan en el agua ni en los lodos), limoneno y citronellol (fragancias frecuentemente causantes de alergias y dermatitis) o enzimas (se cree que afecta el sistema hormonal de los animales e incluso humanos). Finalmente, procura elegir aquellos detergentes que tengan un empaque biodegradable o que no empleen plásticos de un solo uso, nuestro planeta te lo va a agradecer.


Referencias

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